Inside MBFWM: Juan Vidal regresa con “Edén” a la pasarela después de 6 años

El diseñador alicantino presenta una colección que florece por su inspiración en un viaje a Estambul, donde la naturaleza, los símbolos y la artesanía forman un universo entre Oriente y Occidente.

18 de marzo de 2026, MADRID.

La segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2026 confirmó que la moda española vive un momento de renovación escénica y conceptual. El encuentro arrancó en la majestuosa Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, un espacio que repite tras el éxito de la edición anterior. La elección no es casual: su arquitectura diáfana, su luz natural y su carga histórica convierten cada desfile en una experiencia inmersiva que trasciende la pasarela tradicional. Te cuento mis percepciones, anécdotas, secretos del backstage y todo aquello que, más allá de las colecciones, terminó dando sentido a una jornada donde la moda no solo se presenta, sino que se vive.

Desfile de Juan Vidal, Edén, MBFWM Marzo 2026. JORGE RASTROJO

11:00 h segundo desfile

Hay desfiles que marcan un antes y un después. El mío comenzó con Juan Vidal: Angela’s Pizza, en 2019. Fue de las primeras veces que asistí a un desfile de moda, y me maravillo la sensibilidad de un creador capaz de construir universos propios. Tras seis años alejado de la pasarela, su regreso a Mercedes-Benz Fashion Week Madrid no podía generar más expectación.

Minutos antes de que comenzara el desfile, el front row ya anticipaba que algo importante estaba a punto de suceder. Entre los asistentes destacaba Leandra Medine Cohen — fundadora del influyente blog Man Repeller y una de las voces más reconocibles de la industria por su mirada irónica y poco convencional sobre el estilo. Ahora con su propio blog en Substack: The Cereal Aisle— con un gesto tan inesperado como magnético: un pie descalzo y el otro dentro de su zapato. Casi como si algo me empujara hacia ella, me acerqué y me presenté en inglés (idiomas querida). Le confesé que estaba convencida de que iba a disfrutar de ese desfile; que Juan Vidal es uno de los diseñadores más queridos y admirados del panorama español, no solo por su excelente gusto, sino por su forma de trabajar los tejidos, los estampados y las siluetas. También le hablé de su esperado regreso a la pasarela tras seis años de ausencia. Mientras le contaba todo esto, me escuchaba con atención, arqueando ligeramente las cejas y abriendo más los ojos —quizá un gesto genuino de sorpresa, quizá simple cortesía ante mi entusiasmo—. Finalmente, me despedí deseándole que disfrutara del desfile y de Madrid. Me sonrió y respondió: “Nice to meet you!”. Un pequeño instante, casi anecdótico, que sin embargo condensaba mi emoción ante lo que estaba a punto de comenzar.

El regreso a la pasarela de Juan Vidal aterrizó bajo el título de Edén, una colección que nos trasladó a un jardín fértil, casi prohibido, donde la naturaleza y el simbolismo conviven. Inspirada en un viaje relámpago a Estambul, la propuesta germina en apenas 72 horas de visita, tiempo suficiente para que el diseñador capture la esencia de una ciudad donde Oriente y Occidente se entrelazan.

Los primeros looks se presentaban acompañados de exuberantes ramos de flores naturales de Elena Suárez & Co., portados como si se tratase de un bolso de mano. A lo largo del desfile, las flores continuaron siendo un hilo conductor, esta vez transformadas en piezas artesanales de organza de seda, creadas por Beatriz Natmar, que se enroscaban alrededor de los cuellos de las modelos o se integraban de manera orgánica en prendas faldas. Esta intervención textil aportaba volumen y textura, difuminando la frontera entre accesorio y prenda. “Juan contactó conmigo, me explicó el concepto de la colección y a partir de ahí cree las flores en rojo, azul, rosa y negro” me cuenta Beatriz.

Fotos realizadas por: Sofía AR, Framae Studio, @Hellenindia

En cuanto a las siluetas, destacaron los volantes —presentes con un dinamismo casi escultórico—, las chaquetas de cuello mao que aportaban una estructura sobria y elegante, y el patchwork de tejidos y estampados como cuadros y rayas con motivos de la naturaleza, que construía un relato visual rico en contrastes. Volúmenes envolventes y estructuras más depuradas conviven en tensión, explorando el equilibrio entre lo que se muestra y lo que se oculta. En “Edén” hay un juego continuo entre lo íntimo y lo performativo, entre lo litúrgico y lo provocador.

Fotos realizadas por Antonio Castro, Framae Studio, @Hellenindia

Me llamaron mucho la atención los bordados exquisitos de granadas — uno de mis motivos preferidos de la colección —símbolo ancestral de fertilidad, conocimiento y transformación. A través de este fruto, Vidal construye un discurso sobre la coexistencia de opuestos: tradición y contemporaneidad, espiritualidad y sensualidad, cuerpo y alma. La firma cuenta que uno de los puntos de partida visual surge de un hallazgo en un anticuario: mantas bordadas que evocan paisajes casi mitológicos. Estas piezas se reinterpretan en clave contemporánea mediante bordados enriquecidos con cristal, elevando lo artesanal a protagonista del relato.

Fotos realizadas por Framae Studio y @Hellenindia

La paleta cromática —dominada por rojos, rosados, azules y verdes— construye una atmósfera donde motivos como el iris, la granada o el almendro refuerzan el relato simbólico. Destaca una referencia directa a Yves Saint Laurent, en homenaje a su icónica chaqueta de 1988 dedicada a Van Gogh.

Los 36 looks, construidos en estrecha colaboración con el estilista Jon Morales, evidenciaban una sintonía creativa que iba más allá de lo estético. Cada conjunto se percibía como una composición cuidadosamente orquestada donde la armonía entre prendas, volúmenes y accesorios daba lugar a una belleza dinámica. Se capta una intención clara de generar emoción: piezas que no solo se contemplan, sino que se experimentan en movimiento. Los tejidos fluidos, los volantes en acción y las superposiciones estratégicas permitían que los looks cobraran vida sobre la pasarela, acompañando el ritmo de las modelos y creando una sensación de constante transformación. Además, la colaboración con Morales introducía un equilibrio muy medido entre sofisticación y desenfado. Había belleza, pero también diversión: combinaciones inesperadas, guiños sutiles al contraste y una narrativa estilística que invitaba a jugar con la moda sin perder elegancia.

En contraste con esta explosión de color, texturas y capas, el cierre del desfile marcaba un giro rotundo hacia la sobriedad: el negro adquiría un protagonismo absoluto a través de una serie de siete looks finales. Este bloque, más depurado y nocturno, funcionaba casi como un epílogo emocional, donde la energía anterior se condensaba en una elegancia más contenida y sofisticada. Las espaldas al descubierto y los cuellos introducían un toque muy sensual.

Fotos realizadas por @Hellenindia

Los accesorios también juegan un papel esencial: maxi pendientes en forma de corazón, concebidos como relicarios modernos, y sandalias de vinilo con cristalitos que aportan una dimensión actual al conjunto.

Fotos realizadas por Antonio Castro, Sofía AR, @Hellenindia y Carlos Sempere.

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