Inside MBFWM : Sophie et Voilà (SEV) debuta y presenta su primera colección de prêt-à-porter
La firma bilbaína traslada su esencia nupcial al armario urbano con una propuesta versátil, estructurada y con miras internacionales

18 de marzo de 2026, MADRID.
La segunda jornada de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid 2026 confirmó que la moda española vive un momento de renovación escénica y conceptual. El encuentro arrancó en la majestuosa Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid, un espacio que repite tras el éxito de la edición anterior. La elección no es casual: su arquitectura diáfana, su luz natural y su carga histórica convierten cada desfile en una experiencia inmersiva que trasciende la pasarela tradicional. Te cuento mis percepciones, anécdotas, secretos del backstage y todo aquello que, más allá de las colecciones, terminó dando sentido a una jornada donde la moda no solo se presenta, sino que se vive.
10:00 h primer desfile
La firma Sophie et Voilà — SEV para su nueva línea de negocio y su internacionalización— fue la encargada de abrir la pasarela con su primer desfile en el calendario oficial madrileño. A las 10:00h, bajo la bóveda de cristal, la marca bilbaína marcó un hito en su trayectoria con la presentación de su colección FW26, que supone el lanzamiento de su línea prêt-à-porter.
Fundada y liderada por Saioa Goitia —desde hace dos años, al frente de la marca en solitario tras la separación de su socia y diseñadora, Sofía Arribas, quien emprendió su propio proyecto nupcial, Arribas Garamendi—, SEV traslada su ADN estético al entorno urbano.. “Es una búsqueda compartida de equilibrio entre la estructura y la sensibilidad, entre el rigor y la emoción contenida. Partimos de siluetas altamente consideradas y estructuradas, diseñadas con la confección de patrones y la funcionalidad como núcleo, suavizadas por gestos escultóricos y una paleta de colores sutil, casi silenciosa, que aparece como un matiz más que como una declaración”, explica Goitia.
En línea con esta visión, la diseñadora comenta que los colores se presentan como una presencia discreta dentro de la colección. “Son colores que no imponen; acompañan, dejando espacio para la mujer y su propia manera de habitar la prenda”, añade la diseñadora. Sin embargo, sobre la pasarela también emergieron momentos de contraste que rompían esa aparente contención: destellos de lentejuelas lilas, un traje en azul eléctrico o un color bronce brillante aportaban intensidad puntual. Además, la colección deja espacio para tonos como el burdeos —que promete volver a ser tendencia esta temporada— y el negro, reforzando la paleta otoñal con elegancia y fuerza.

Las siluetas parten de una construcción meticulosa, donde el patrón y la funcionalidad son el punto de partida. Sin embargo, lejos de resultar rígidas, las piezas evolucionan hacia formas más orgánicas mediante gestos escultóricos sutiles. Este juego entre lo arquitectónico y lo fluido genera una tensión elegante que define toda la colección.
Me parece que uno de los puntos fuertes de la propuesta fueron sus looks híbridos, entre lo casual y lo elegante, donde la firma despliega una sofisticación contemporánea sin renunciar a su identidad. Drapeados precisos, chaquetas bomber reinterpretadas, destellos de lentejuelas y flecos con piedras aportaron textura y movimiento a la colección.


Las piezas son muy versátiles y pueden combinarse entre sí para crear looks tanto casuales como más formales. Vestidos y pantalones permiten jugar con estilos de día a día, que luego se transforman con facilidad para un evento especial. Maxiabrigos se combinan con minifaldas, camisas transparentes y americanas estructuradas, manteniendo siempre un minimalismo elegante y sofisticado.
En cuanto a los accesorios, destacó una de las tendencias de la temporada: el pillbox. No solo aparecieron sobre la pasarela, sino también entre las invitadas del público, confirmando su regreso como pieza clave para toda it girl.

El desfile culminó con un final nupcial doble: dos novias que compartían un elemento en común: las plumas. Lejos de lo ornamental excesivo, estas aportaban ligereza y un aire etéreo, cerrando la colección con una imagen delicada pero memorable.





